Arte: Eduardo Sanabria "EDO"
Hoy el presidente de la República, desesperadamente, ha convocado a que se haga una Asamblea Nacional Constituyente, mostrando una vez más como ya no posee el control de la situación actual del país. Es desesperado pues, el oficialismo, sigue buscando mantener el poder entre tanto descontento, protesta y hasta rechazo de la comunidad internacional. Su argumento es proteger los logros de la "revolución", los puntos a discutir son simplemente máscaras que disfrazan la intención de terminar de abolir la Asamblea Nacional actual, y por último utilizar bajo esta nueva constitución la forma del Estado Comunal, mientras les funciones, pues si ya la van a cambiar porque no les funciona, si aprueban una nueva constitución, van a cambiarla en cuanto no les funciones para su único objetivo que es mantener el poder.
Escribo estas palabras oyendo al presidente de la república dar más detalles de su malévolo plan, y es menos creíble que esto es una democracia cuando dice que los actores responsables de esta Asamblea Nacional Constituyente tienen que salir de las bases del PSUV, UBCH y demás agrupaciones adeptas al gobierno. La lucha de estos días parece en vano cuando con este simple anuncio las esperanzas desaparecen, tantas vidas sacrificadas, tanto gas, tantos intentos de hacer las cosas de manera pacífica y el resultado es más odio, menos democracia y ellos con una nueva alternativa para seguir destruyendo el país.
Ahora esta la confusión, pues de no participar en el proceso constituyente y seguir en las calles deja al gobierno hacer esta nueva constitución a su completo gusto o también deja a un país con dos constituciones, los que aceptan la nueva y los que no creen en esto y siguen con la de 1999. Pero si se participa en el proceso se le da otra victoria a ellos (ellos: solo Maduro y su gente) y está el riesgo de perder todo el esfuerzo hecho en las protestas del mes de Abril. No es fácil llevar el ritmo de la gente del gobierno y realmente ante esta situación tengo miedo, miedo de luchar en vano, de no tener más ganas de luchar, miedo de que no se pueda sanar las heridas de esta sociedad. Como joven en este momento, por más que no quiera admitirlo, siento una terribles ganas de simplemente cruzar la frontera y olvidar esta sociedad rota y fracasada. Son tantas las cosas que como sociólogo veo irreparables, o mejor dicho, no irreparables sino de gran dificultad de corregir, y por esto siento perder la fuerza de seguir luchando. Estar en la diatriba de dejarme llevar por lo individual o seguir apostando por Venezuela como una proyecto de vida intersubjetiva es lo que me queda en la cabeza luego de los sucesos de hoy.


