lunes, 1 de mayo de 2017

¿Constituyente?

       Arte: Eduardo Sanabria "EDO"

Hoy el presidente de la República, desesperadamente, ha convocado a que se haga una Asamblea Nacional Constituyente, mostrando una vez más como ya no posee el control de la situación actual del país. Es desesperado pues, el oficialismo, sigue buscando mantener el poder entre tanto descontento, protesta y hasta rechazo de la comunidad internacional. Su argumento es proteger los logros de la "revolución", los puntos a discutir son simplemente máscaras que disfrazan la intención de terminar de abolir la Asamblea Nacional actual, y por último utilizar bajo esta nueva constitución la forma del Estado Comunal, mientras les funciones, pues si ya la van a cambiar porque no les funciona, si aprueban una nueva constitución, van a cambiarla en cuanto no les funciones para su único objetivo que es mantener el poder

Escribo estas palabras oyendo al presidente de la república dar más detalles de su malévolo plan, y es menos creíble que esto es una democracia cuando dice que los actores responsables de esta Asamblea Nacional Constituyente tienen que salir de las bases del PSUV, UBCH y demás agrupaciones adeptas al gobierno. La lucha de estos días parece en vano cuando con este simple anuncio las esperanzas desaparecen, tantas vidas sacrificadas, tanto gas, tantos intentos de hacer las cosas de manera pacífica y el resultado es más odio, menos democracia y ellos con una nueva alternativa para seguir destruyendo el país.

Ahora esta la confusión, pues de no participar en el proceso constituyente y seguir en las calles deja al gobierno hacer esta nueva constitución a su completo gusto o también deja a un país con dos constituciones, los que aceptan la nueva y los que no creen en esto y siguen con la de 1999. Pero si se participa en el proceso se le da otra victoria a ellos (ellos: solo Maduro y su gente) y está el riesgo de perder todo el esfuerzo hecho en las protestas del mes de Abril. No es fácil llevar el ritmo de la gente del gobierno y realmente ante esta situación tengo miedo, miedo de luchar en vano, de no tener más ganas de luchar, miedo de que no se pueda sanar las heridas de esta sociedad. Como joven en este momento, por más que no quiera admitirlo, siento una terribles ganas de simplemente cruzar la frontera y olvidar esta sociedad rota y fracasada. Son tantas las cosas que como sociólogo veo irreparables, o mejor dicho, no irreparables sino de gran dificultad de corregir, y por esto siento perder la fuerza de seguir luchando. Estar en la diatriba de dejarme llevar por lo individual o seguir apostando por Venezuela como una proyecto de vida intersubjetiva es lo que me queda en la cabeza luego de los sucesos de hoy.

viernes, 24 de marzo de 2017

Polarización con una mirada al futuro



Venezuela ha estado durante los últimos años sumida en una fuerte polarización política, que ha llegado a penetrar el ámbito social. Se aprecia desde el punto cuando el hecho de ser partidario del gobierno o de la oposición ya es de por sí un elemento de exclusión mutua, o también en el escenario de la arena política solo se oyen las voces de dos posturas, “chavistas o escuálidos”. Esto ha producido desde constantes enfrentamientos de los bandos, en los espacios públicos, hasta la enemistad en los hogares venezolanos.
Pero esta polarización en los últimos años se ha quedado  relegado exclusivamente al campo político, porque a pesar que aún existe la división social entre los partidarios de gobierno y los de la oposición, mucha población se encuentra desencantada con ambos bando, debido a que no solucionan la situación actual, la tan renombrada crisis.
Eliminar la polarización implica dar paso a nuevos actores al campo político, caras renovadas, que sean mecanismos creíbles y efectivos para los ciudadanos, para ser partícipes de la vida política nacional. Se necesita crear un sentido de apropiación por la nacionalidad, que el ser venezolano sea más importante que el partido al cual se pertenece, reconocer en al otro, saber que no somos entes aislados, sino que somos parte de una sociedad. Es fundamental volver a realizar el contrato social como habitantes de esta nación, definir nuestros actores, políticos, sociales y económicos; hacernos protagonistas de la construcción de nuestro horizonte común.
Y aunque esto puede sonar utópico, es fundamental hacernos esta idea para dar paso a un verdadero país unido, no el que además de ya estar divididos por las antiguas provincias de la colonia, también lo está por, lo que sería el peor legado de Hugo Chávez, la fuerte polarización.
Pero tomando en cuenta esto hay dos posible escenarios políticos a los que se puede afrontar la nación. Uno es el que se perfila si la situación sigue de esta manera, fuerte crisis, falta de creencia en la institucionalidad del gobierno y los partidos políticos; se nos presenta la salida de este “socialismo”. Porque esta situación ya ha desgastado de manera profunda la fuerte armadura que posee el actual gobierno, y en las próximas elecciones es seguro que ya la relación clientelar que tiene el PSUV con los venezolanos se romperá. Ya las “políticas públicas” del país no resuelven ninguna situación problemática actual y esto ya quita los votos.
El otro escenario que se presenta es que se recupere esta situación y se logre mantener el gobierno chavista en el poder. Esto vendría con el aumento del precio del barril de petróleo, y esto le daría la vida necesaria al moribundo gobierno para que vuelva a poner a funcionar el sistema de misiones y a partir de la renta abastecer el mercado venezolano. Esto sería lo que necesita este gobierno para no salir del poder y seguir con el proyecto del Socialismo de siglo XXI y el plan de la Patria.

viernes, 13 de enero de 2017

Primera visión de este sociológo


Para ser una primera visión me resulta un tanto difícil expresarme puesto que son muchas cosas las que he vivido desde que tengo uso de razón. Pero quiero tener un orden para que esto no se convierta en un absoluto desorden. Así que haré daré una breve opinión sobre lo que viví en un 2016, donde todo cambio, no solo para mí sino para un país entero.

Son muchos los acontecimientos que me ocurrieron el año pasado que me llevaron a considerar que la forma de hacer política en Venezuela no es más que un circo (de más de 200 años) y que debía abandonar mi tan fuerte forma apolítica de vivir el presente. Este cambio de visión se dio por tener la oportunidad de vivir la experiencia de estar en los lugares de Venezuela donde se siente en la piel la dura realidad de un país dividido, que olvida lo rural y que ahí también hay personas que luchan día a día. El Oriente de mi país es una zona olvidada, llena de Pueblos Tristes (como esa hermosa y tan realista canción de Otilio Galíndez), donde en lo profundo de Delta Amacuro vi la consecuencia de este olvido puede ser un completo hastío de la vida, que genera la improductividad, y no por causas del medio ambiente como suponía Comte, sino debido a que dentro de las garantías que debe ofrecer el Estado, este no provee los servicios básicos y simplemente la gente dejo de esperar por vivir y simplemente buscó las maneras de sobrevivir.

Luego, también en el Oriente, en el Estado Monagas conocí gente maravillosa que inspiran a luchar pero que su ancla, su cable a  tierra se encuentra sumergida en la mitificación, en que "Vallita vuelva a pasar por las calles de mi pueblo" (sin querer ofender con esto a nadie). Así es como me doy cuenta que el desencantamiento del mundo que Weber comenta en su Ética Protestante y el Espíritu del Capitalismo es algo que no consigue penetrar las tierras rurales de un país que, por un lado ha tratado de llevar el proyecto modernizador a las grandes ciudades y los polos de atracción económica, y, por otro, como ya dije anteriormente, deja en el olvido un vasto territorio, con pueblitos que seguirán siendo cuasifeudales en el aspecto de que sus habitantes pueden nacer y morir allí. Y no son solo estas realidades las que pueden ayudar a despertar del letargo en que se pueden encontrar muchos, sino también pueden encontrar estas realidades en el resto de la geografía nacional.

El otro motivo que me hace despertar y tratar de encontrar la formar verdadera, la forma bella, de hacer política esta en la gran decepción que me ha conllevado empezar a conocer la historia de mi país, la historia que no se enseña en el Colegio. La democracia es en realidad lo que menos se ha ejercido en el país, tenemos muchos caudillos en nuestra historia, en fin mas que construir un país se ha buscado, por parte de los ¿políticos? es obtener y, la clave de todo este desastre, mantener el poder. Además que estoy viviendo una especia de tormenta de las cúpulas de los partidos en Venezuela donde ellos son los que luchan por ostentar el Palacio de Miraflores (deseo casi orgásmico) y no ven que en su lucha van dejando ruinas y pueblo que esta muy herido ya por tantas calamidades.

Parece que estoy pintando un cuadro solo con grises, muy oscuro y que parece no tener salida. En verdad no hay una solución inmediata para todo esto, es un problema que tiene casi el mismo tiempo que Venezuela como República, sin querer hacer de esto algo exclusivamente historicista. Pero ahí es donde nace las ganas de trabajar y cambiar esto. Mariano Picón Salas en su discurso de ingreso a la academia nacional de historia acusaba que la historia de Venezuela se encargo de hacer de este un construcción solo desde el punto de vista militar, ahí invito a los demás miembros a hacer historia desde lo civil, desde lo que puede llagar a caracterizar a Venezuela que no sea militar o caudillista. Por esto me propongo tratar de hacer política y construir una sociedad civil, algo que no siempre esta claro, y la idea es definirlo y construirlo.